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viernes, 20 de abril de 2012

LUMIÉRE MEJORES CORTOS ANIMACIÓN 4


LUMIÉRE MEJORES CORTOS ANIMACIÓN 4


Revista Artefaktor ha seleccionado algunos de los mejores cortometrajes de animación en la historia.
Seguimos subiendo por bloques.
Esperamos que lo disfruten chicos y grandes.

Disclaimer Note:
This is a personal weblog the opinions expressed here represent my own and videos posted here are for entertainment and culture ONLY not for economical advantage.

Good vibrations/Jérémy Clapin/2008:

Es un cortometraje en 3D que tiene por compromiso en de sensibilizar a la gente a ser responsable. Este filme de animación fue comandado por la Sociedad de seguridad americana Liberty Mutual. 


Father and Daughter/Michael Dudok/2000

Obra del realizador holandés, Michaël Dudok de Wit, ganador del Oscar por este corto en 2000.

Gertie The Dinosaur/Winsor McCay/1914

El primer personaje hecho en caricatura para un corto.




A Morning Stroll/Grant Orchard/Studio AKA/2011

La historia de una mañana Neoyorkina entre el encuentro con una gallina y un evento que sucede 100 años después. Ganadora mejor animación SUNDANCE 2012 y nominada al mejor corto OSCAR 2012.

NOTA: Debido a los derechos de autor solo podemos presentar el trailer.



La niña de los fósforos/Roger Allers/2006

Hermoso y triste cortometraje realizado por Disney y Pixar, inspirándose en el cuento navideño de Hans Christian Andersen. La primera versión fue realizada en 1937.

 Now Hear This/Chuck Jones/Warner Brothers Looney Tunes/1963

Corto acompañado de muchos efectos de sonidos y que sirvió de apertura para algunas caricaturas de la WB.

Argine/Julia Simeon/2007

Hermosa historia de una peculiar niña que ve la vida como ella la quiere ver... Una gran lección 

This side up/Liron Topaz/2009

Corto animado de Ringling College of Art and Design. Es la típica historia de los cazadores de música online. 


Going Green/Thiago S. Aranha/2010

El argumento de esta pieza es acerca de la insatisfacción con los semáforos, una realidad frustrante y opresiva de las grandes ciudades y que va en contra de lo que uno espera. Corto con tintes ambientalistas.

CONTINUARÁ …
PRISCILLA WAGNER
RENATO MOYSSÉN

jueves, 12 de abril de 2012

LUMIÉRE MEJORES CORTOS ANIMACIÓN 3

LUMIÉRE MEJORES CORTOS ANIMACIÓN 3

Revista Artefaktor ha seleccionado algunos de los mejores cortometrajes de animación en la historia.
Seguimos subiendo por bloques.
Esperamos que lo disfruten chicos y grandes.


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High Note/Chuck Jones/1959:

Excelente dibujo animado de la Warner Bros. Televisado para todo el mundo. Sus otros personajes son muy conocidos por todos.  

One life/Corey Hayes/2008:

Esta animación hacer verdaderamente pensar acerca de la vida.  
La canción del corto es "Old Man" de Neil Young

Space Alone/Ilias Sounas/2007

Cada quien está en búsqueda de un amigo incluso en el espacio.
Allegoric short flash animation premiada en varios concursos y festivales en el mundo. Es la historia de un astronauta enviado para encontrar vida en un planeta o en la luna, lo consigue pero luego se da cuenpa de lo mucho que necesita de un compañero en lugar de viajar a las estrellas. Este corto es muy agradable por las perspectivas visuales así como el uso de pantallas divididas y de paisajes inclinados. También son de buen gusto los esquemas de color de azules suaves del espacio.
Música de "Calm Spaces" por Pawel Blaszczak 

Freedom River/Sam Weisss/1971:

Corto animado narrado por Orson Welles. Una parábola acerca de la humanidad. Versión alternativa.  

Partly Cloudy/Peter Sohn-Pixar Walt Disney/2009:

Todo el mundo sabe que a los bebés los traen las cigüeñas sean humanos, perritos, gatitos, etc... Pero antes..., ¿De dónde salen? Son las nubes quienes los hacen según este cortometraje. Todas las nubes hacen bebés de cualquier tipo, pero hay una apartada que hace bebés de animales especiales y peligrosos que debe llevar a sus padres una cigüeña muy especial un poco cansada de esta situación. En la mitad del corto parece que la cigüeña abandona a la nube que llora desconsolada, pero solo ha ido a ponerse una protección para llevar mejor a sus bebés. Y la vida continúa...


CONTINUARÁ …
PRISCILLA WAGNER
RENATO MOYSSÉN







martes, 10 de abril de 2012

LUMIÉRE MEJORES CORTOS ANIMACIÓN 2

LUMIÉRE MEJORES CORTOS ANIMACIÓN 2

Revista Artefaktor ha seleccionado algunos de los mejores cortometrajes de animación en la historia.
Seguimos subiendo por bloques.
Esperamos que lo disfruten chicos y grandes.

Skhizein/Jérémy Clapin/2008:
Excelente cortometraje de 13 minutos Jérémy Clapin, Si en "Une histoire vertébrale" Jérémy Clapin se centraba sobre un hombre diferente que buscaba encajar en su entorno, en "Skhizein" se narra la historia de un hombre normal que se ve desplazado de su entorno como consecuencia de algo más espeluznante: el haberse desplazado de sí mismo.
En "Skhizein" el tema es más existencialista y el planteamiento es más filosófico que en "Une histoire vertébrale". El tono es más oscuro en contraposición con el del sutilmente humorístico y esperanzador trabajo anterior, la retórica brilla permanentemente al prescindir de excesivas explicaciones o juicios que rompan con los sugerentes matices del argumento. La animación está logradísima y la música complementa a la perfección a la grisácea y lúgubre atmósfera que se nos brinda, acorde con la temática, pudiendo llegar el conjunto a poner los pelos de punta en los momentos finales.

<+o:p>
El primer filme animado de la historia. Setecientos (700) dibujos en dos minutos.

Hold the line/Sem Assin/2006
Cuatro soldados marchan a través de lo que queda de un mundo en ruinas. Cuando ellos están en alerta máxima el hombre aparece para deshacer su táctica y sacarlos de combate.  

Alma/Rodrigo Blaas/2009:

Se centra en una joven que fue atraída a una tienda de juguetes encantada por su hermosa colección de muñecas. Ella descubre demasiado tarde que la tienda es la adición de ella para su colección permanente. Best Animation LarhorsFest/Julio 2009, Best of festival Animazing spotlight/Noviembre 2009, Best Opera Prima I Castelli Animati/ Noviembre 2009, Grand Prix Bradford/Noviembre 2009.

Oktapodi/Gobelins l’Ecole de l’image/2007

Esta vez, veremos Oktapodi un divertido corto animado inspirado en animaciones hechas tanto por Pixar como Dreamworks,  en la calidad y la humorosa historia.
Y créanlo o no, este corto ha sido creado por estudiantes del Gobelins l’École de l’Image. Sin duda alguna Gobelins o el Vancouver Film School son las mejores escuelas para animación. La calidad que producen los estudiantes de ambas es simplemente impactante.


CONTINUARÁ …

PRISCILLA WAGNER
RENATO MOYSSÉN










lunes, 9 de abril de 2012

LUMIÉRE MEJORES CORTOS ANIMACIÓN 1

LUMIÉRE MEJORES CORTOS ANIMACIÓN 1

Queriendo festejar a los niños este mes, Revista Artefaktor ha seleccionado algunos de los mejores cortometrajes de animación en la historia.
Los iremos subiendo por bloques.
Esperamos que lo disfruten chicos y grandes.

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Jojo in the Stars/Director Marc Craste/UK/2004:
En un mundoXncompletamente desolado, una pequeña criatura busca a la mujer de sus sueños: Una artista de circo que puede volar y que es regida por un posesivo y cruel dueño del mismo. Ganadora del Best Animation at the 2004 Clermond Ferrand International Film Festival. 

Une histoire vertébrale/Jérémy Clapin/2006:
Curioso y esperanzador relato que muestra cómo puede dar sus frutos el perseverar y mantener la ilusión en un mundo en el que uno no encaja entre las demás piezas que le rodean. El tono resulta bastante entrañable y se mantiene así de principio a fin a través de una genial banda sonora y de una animación que no es de mis favoritas pero que encaja a la perfección con el argumento y sirve como base para retratar espléndidamente a los personajes (genial el perro y el pajarito).
Un roto para un descosido, dicen.
Der Fuehrer’s Face/Disney/1942:
Disney Propaganda anti-Nazi propaganda con Donald Duck (Pato Donald). Ganadora del Academy Award for Best Animated Short Film. 

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=HAa05fFXKVk


Every Child/Eugene Fedorenko/1979

Corto animado de un niño no deseado y cuidado por vagabundos. En 1979 Ganadora del Oscar Best Animated Short Film.


Invention of love/Andrey Shushkov/2010
Este delicioso corto, fácilmente puede llevarnos al llanto, sobre todo su sobrecogedora belleza cargada de simbolismo. La historia, por conocida, no deja de ser cierta: el amor (encarnado por la mujer) nunca va a poder ser sustituido por los avances técnicos, ni por el ingenio (representado por el hombre) de los hombres. Es algo muy sencillo, y que no precisa de una gran superproducción para ser explicado, como demuestra este humilde cortometraje. El acompañamiento musical es, igualmente, hermoso, destacando la labor del piano, que es quizá el factor que más nos puede emocionar.
Hemos empezado a pensar, pero hemos dejado de sentir...

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CONTINUARÁ ...

PRISCILLA WAGNER
RENATO MOYSSÉN

domingo, 1 de abril de 2012

FAKTOR ARTE LOS SUPERABIOS



LOS SUPERSABIOS.


En este mes dedicado a la niñez, ARTEFAKTOR lo celebra con artículos relacionados con arte y niños.
De los Supersabios podemos decir que es la segunda serie en importancia en la historia de la historieta mexicana, sólo superada por La familia Burrón, de Gabriel Vargas. Y aquí la valoración responde únicamente a la trascendencia histórica que han tenido estas dos obras, porque Los Supersabios podría considerarse como una de las grandes historietas de la tradición universal. Como narrador y dibujante Butze no tiene nada que envidiarle a los grandes del género. En septiembre de 1936, cuando Ignacio Herrerías lanza Chamaco, la serie de Germán Butze ocupa la contraportada impresa a color. Pero no fue ésta su primera edición: Los Supersabios nació el 27 de enero de 1936 en Novedades. En marzo del mismo año ya aparecía también en la revista Mujeres y deportes del mismo editor y, al poco tiempo, ocupaba una página completa del suplemento dominical de Novedades. La historieta deja las páginas de Chamaco en 1946; cuando la revista privilegia los melodramas románticos, y Butze se pasa a las filas de Pepín, donde publica por dos años la serie Pepe, el inquieto. En agosto de 1948, Los supersabios regresan a Chamaco, donde se mantienen hasta agosto de 1953.

La segunda y definitiva salida de Los Supersabios de Chamaco coincide con el lanzamiento de la serie como revista quincenal, de formato pequeño y 32 páginas.
Para fines de la década, la periodicidad de la revista se hace semanal y el formato a amplia al tamaño medio tabloide.
En 1962, Germán Butze, aquejado por una enfermedad cardiaca deja de realizar nuevos episodios, pero la revista, editada por Herrerías, sigue apareciendo con antiguas aventuras retocadas por Carlos Vigil hasta 1968.
De 1969 a 1976, Editorial Joma lanza una reedición de la historieta.
En 1977, ya con la serie fuera de circulación, Anuar Badim dirige un largometraje de animación con los personajes de la historieta.
En 1987 Editorial Posada intenta un nuevo lanzamiento que no pasa más allá de unos cuantos números.
Finalmente, Moisés Butze, nieto del creador de la serie, saca una nueva versión en 2002, publicada por el diario Milenio. La serie se inicia en clave humorística con las aventuras científicas de dos jóvenes ''supersabios'': Paco y Pepe, a quienes acompaña el inseguro y rechoncho adolescente Panza, personaje al que caracterizan su voraz hambre y su afán de aventura. Los protagonistas radican en el imaginario Picamosco y se rodean de una amplia galería de personajes: La familia de Panza la constituyen su pegona madre Pepita Piñón, el egoista abuelo Don Seve y la huérfana Clavelito. Rosa y Violeta, las hijas del banquero Rosado del Rosal, son las novias de los supersabios. Pola es la enamorada de Panza. El hamponesco Médico y el sabio Solomillo son los enemigos de los protagonistas.
Los Supersabios, más que una historieta de humor o aventura, es una tragicomedia magistral. La compleja caracterización sicológica de los personajes -todos con lados oscuros y presas de íntimos desgarramientos- es uno de los grandes logros de la serie en la que se confronta el mundo de la aventura con el patetismo de la vida cotidiana. Así, los viajes interplanetarios y el rudo mundo doméstico son el escenario en que se desarrolla un complejo entramado de relaciones y pasiones humanas. Panza resulta el protagonista perfecto para una serie de evasión: es un atormentado adolescente, cuya vida cotidiana es un infierno, pero que ve realizados sus sueños escapistas gracias a Butze; en él se conjugan la calidad heroica del protagonista de la aventura y la condición cotidiana del lector adolescente. 

Aquí un pequeño extracto de la película Los Supersabios en 1978.


RENATO MOYSSÉN.

domingo, 25 de marzo de 2012

LUMIERE THE MILL AND THE CROSS




THE MILL AND THE CROSS

DIRECTOR: Lech Majewshi
GUIÒN: Michael Francis Gibson y Lech Majewski
ACTORES: Rutger Hauer, Charlotte Rampling, Michael York
GÈNERO: Drama / Histórica
PAIS: Suecia / Polonia
AÑO: 2011
DURACIÒN: 92 Minutos

Inspirada por un estudio del crítico de arte Michael Gibson acerca de la obra "Camino del Calvario” de Pieter Bruegel el viejo, viene a apagar una de la líneas cinematográficas mas restringidas: La adaptación de una obra pictórica a la pantalla, género delicado realmente. Es un trabajo basado en una fuerte ambición, en ocasiones desmesurado y estéticamente totalitario.

Desde el primer plano Bruegel se revela en un lento silencio. La cámara y el ojo avanzan a lo largo de un escenario poblado de modelos vivientes, lo más inmóviles posible, esperando poder ofrecer al pintor una pincelada y colores. La apuesta no será más clara: No solo se trata de contar la historia del cuadro, si no de mucho más que eso.

Mientras que los modelos humanos se desdoblan entre le tela y el objetivo, la cámara construye plano por plano, así como trazo por trazo, una imagen del cuadro, en un excelente ejercicio estético.

Lentamente y en silencio la creación se elabora por la sucesión de poses. El trabajo de luz es admirable, los colores deslumbrantes en una composición perfectamente rigurosa. Los hombres y las mujeres filmados sobre fondo verde salen vigorosamente del escenario.

Cada quince o veinte minutos, un personaje modelo toma la palabra con la solemnidad de un hombre de fe y habla un poco. Cada frase resulta demasiado como si fuera una blasfemia contra la imagen. La sentencia y la limosna son una llave necesaria para lo débiles y dependientes que somos de las palabras. El último intercambio del pintor y de su comendatario suena como una lección de historia del arte concebido como arte sacro y la bella atmosfera de una araña trabajadora toma los aires de una parábola.

El proyecto Brugel fue sin duda alguna un ejercicio de estética apasionante, fijado en una red de grandes cuestiones sobre el arte y la manera, la relación entre el ojo y la tela. Los lazos y la extensión del lienzo y la pantalla. Multiplicando los cuadros y las poses el filme de Lech Majewski recuerda la historia de Pierre Ménard, ese héroe de Borges que consagra su vida a re-escribir palabra por palabra el Don Quijote de Cervantes.

Los modelos olvidados en el último plan, el lienzo que todavía estaba, reaparece como si solamente él debiera estar siempre ahí. Tras las huellas de Pierre Ménard, Lech Majewski llega a su meta. Del principio al fin, tal vez el escritor podría haber intentado concluir que “No hay ejercicio intelectual que no sea finalmente inútil”.
PINTURA ORIGINAL "CAMINO DEL CALVARIO"
(1564) PIETER BRUEGEL
The Mill and the Cross es un trabajo excepcional de todas formas que indiscutiblemente hay que ver y admirar en la pantalla y que tiene un valor muy relevante dentro del cine actual.

PRISCILLA WAGNER 

domingo, 18 de marzo de 2012

NOVELA EN LÍNEA 15

EL RE ENCUENTRO 15
Además la lectura me ayudó a escaparme de otros miedos: generalmente, al caer la tarde, ya que se hacía necesario encender la vela, yo veía sombras moviéndose al derredor, oía voces, aunque no entendía claramente lo que decían, pero en ocasiones escuché que me llamaban por mi nombre.
Para evitar sentir el escalofrío del miedo, procuraba leer en voz alta para darme valor, aunque algunas veces vi el brillo de unos ojos que me miraban fijamente y sentí claramente cómo la sangre se me helaba.
Fue hasta muchos años después que mamá y yo hablamos de ello; supe entonces cómo ella sentía que la jalaban, llamándola por su nombre y sus cosas se desaparecían casi ante sus ojos, para aparecer días después. El hecho de que no lo hubiéramos comentado en su momento, es prueba de lo conscientes que éramos de la imposibilidad de buscar otro sitio para vivir.
Siempre creyeron que tenía más años, porque fui alto para mi edad, inclusive, cuando Chucho la supo, me dijo:
-      Yo creí que tenías 9 o 10 años que fue cuando yo empecé a fumar. Si he sabido que tenías 7, no te habría enseñado.
En lo que no coincidimos fue en el gusto por la lectura, por lo que muchas tardes me quedaba en mi vivienda leyendo hasta que regresaba mi madre. A ella le preocupaba que prendiera la vela, por lo que había conseguido que la dejaran salir a las seis, pero muchas veces había compromisos en el taller, y tenía que quedarse. Cuando oscurecía y ella no llegaba, yo prendía la vela y la lumbre y ponía a calentar la olla del café, pero muchas veces tuve que merendar solo y acostarme a dormir, sin que ella llegara.
Las primeras veces sentía mucho miedo, miedo de prender la vela, de calentar el café, pero más que nada, de estar solo en la oscuridad. Fue ese miedo el que me hizo ser muy precavido y más aficionado a la lectura, pues si leía, a pesar de la raquítica luz de la vela, olvidaba todo por seguir las aventuras de los cuentos.
La situación económica era muy crítica en la casa. Fue en esos días que empezaron los viajes de ida y vuelta al Montepío, de las perlas Margarita, hasta que no hubo cómo recuperarlas.
No hallé la manera de consolar a mi madre ante esa pérdida, pues decía que era lo único que le había quedado de su mamá.
En realidad yo nunca supe qué tan valiosas eran; solo sé que para ella fue una de las más grandes frustraciones y para mí también.
Poco a poco, las vecinas empezaron a pedirme pequeñas ayudas, como sacar su basura, recoger alguna ropa del tendedero, cuidar su casa mientras iban a alguna parte, y me daban un tlaco. Ya no recuerdo cuantos tlacos equivalían a un centavo, pero era feliz de entregar esas pequeñas monedas a mi madre, sintiendo que estaba ya colaborando al mantenimiento de la casa.
Desde siempre, mi más profundo deseo fue quitarla de trabajar.
 La veía llegar tan cansada y angustiada, que todo lo atribuía al trabajo, sin darme cuenta de que su angustia era por mí, pues siempre tuvo miedo de un incendio provocado por un descuido, como sucedía a menudo en esa época.
Después comprendí que también le angustiaba  el saber que en esa casa había “espantos”.

Con el tiempo me acostumbré a hacer lo que las vecinas necesitaban, o iba yo mismo, en cuanto oía la campana del carretón de la basura, a tocar las puertas diciéndoles:
-¿No quiere que saque su basura?
Formaba las cubetas en la acera y cuando llegaba el carretón, el mismo carretonero me ayudaba a vaciarlas, con lo que ya tenía cuatro o cinco tlacos para mi mamá.
Un sábado, antes de que mamá se fuera a trabajar, llegó una de las vecinas, una señora que siempre me ocupaba, no sólo para su basura, sino para que le ayudara en diferentes cosas, como quitar las hojas secas a los geranios de las macetas que tenía sobre bancos de madera en la puerta de su casa, o hacía que me quedara sentado en su puerta mientras iba al tianguis, pero generalmente, por una cosa u otra, me daba mi tlaco. Le pidió  a mi mamá que me diera permiso de acompañarla al mercado para que le ayudara con la canasta, porque necesitaba comprar más de lo acostumbrado; mi madre le dijo que yo era muy chico y que no iba a poder, pero ella la convenció y fuimos al tianguis.
Aunque ya lo conocía por haber ido con Rufina y con mi mamá, ese día lo vi con diferentes ojos: descubrí que podría trabajar ahí.
Pese a su reticencia, mi madre me autorizó y desde entonces, al salir de la escuela tomaba ese rumbo, fijándome en las personas que iban de compras y me ofrecía a ayudarles; así empecé realmente a ganar algunos centavos más.
No recuerdo cuando empecé a ayudar a un “señor” joven, (del que mucho tiempo después supe que en aquella época tenía sólo 18 años, pero era tan formal y atildado, que a mí me parecía mayor), quien poco a poco se hizo mi amigo y que, cuando vio que fumaba, me regañó seriamente.
Me enteré de que había entrado a trabajar en el Palacio de Correos hacía poco tiempo; que iba a la compra porque su mamá estaba enferma y eran ellos solos, pues su padre había fallecido hacía menos de un año, dejándoles la casita que estaba muy cerca, por lo que nunca tuve que acompañarlo.
Nuestro trato fue siempre muy respetuoso, él me decía “don Miguel” y yo le decía “señor Hinojosa”. Creo que nunca supe su nombre de pila.
Trabajando de “cargador” en el tianguis, pasaron mis años de Primaria.
Tenía 11 años cuando me metí a una imprenta como ayudante de aprendiz, pero lo que realmente hacía era lavar y lavar… las letrinas, los vidrios, el piso, las máquinas, por lo que nunca supe  cómo funcionaba la imprenta. A pesar de todo, fue benéfico porque me permitió entrar a la Academia para estudiar la carrera de Tenedor de Libros. Claro que primero tenía que aprender Taquigrafía, cosa que se me dificultó mucho, pero comprobé que tenía dos ventajas sobre mis compañeros: la estatura y la afición por la lectura. Ya no leía sólo cuentos; leía todo lo que caía en mis manos. Y ahora tenía un nuevo proveedor de lujo: el señor Hinojosa, pues cuando supo que me gustaban los libros, empezó a prestarme algunos de aventuras como “Los Pardaillán”, “La Isla del Tesoro”, “El Tigre de la Malasia” y no sé cuantos más. Al saber lo que iba a estudiar, me prestó libros contables y, cuando no entendía, él me lo explicaba.
Le pareció que tenía buena letra y empezó a darme algunas hojas para que se las copiara y por cada una me daba tres centavos, por lo que dejé la imprenta para dedicarme a copiar, ya que tenía que hacerlo con mucho cuidado, pues a veces el plumil goteaba (lo que al principio me sucedió frecuentemente), o la hoja se arrugaba y todo eso eran tiempo y trabajo perdidos.


Con mi madre todo iba bien. Los días de descanso, nos dedicábamos al aseo de la vivienda, y después de comer, ella se dedicaba a coser en la máquina y a cantar mientras movía el pedal y yo cantaba con ella sus canciones preferidas: El rosal enfermo, No hagas llorar a esa mujer, Perjura, A la orilla de un palmar, Júrame y Estrellita.
Naturalmente había veces en que la hacía enojar y entonces me correteaba con su chancleta, y en cuanto me dejaba alcanzar, me daba de chancletazos aunque yo protestara diciéndole que no me pegara, que ya no era un niño. A lo que siempre me contestaba:
_ Serás un hombre, tendrás barbas y me colgaré de ellas, porque seguiré siendo tu madre.
Y siempre acabábamos riendo.
Ella decidió que yo debía estudiar canto y me hizo prometer que lo haría en cuanto fuera posible.
De pronto, las cosas cambiaron:
No sé adónde ni cuándo, conoció a un doctor Rubén Maíz, el cual habló conmigo y me dijo que querían casarse, pero que mi mamá no se decidía por temor a que me enojara y fuera a dejarla. Le contesté que cómo iba adejarla si era la única persona a la que quería y lo único que yo tenía en el mundo.
Se casaron y aunque la vida cambió, pues mamá dejó la casa de modas de la señorita Rosita y nos mudamos a una casita en la calle de Santa Ana, pues ahí estaba el hospital en que trabajaba el doctor, él era una buena persona; estoy seguro de que la quiso mucho y conmigo fue muy afectuoso y considerado, pues cuando pensaban hacer algo, pedía siempre mi opinión.
La vida se hizo mucho más holgada, lo que me permitió entrar a la clase de canto que daba el maestro Jesús Bermejo, quien había formado a grandes cantantes famosos.
Alabó la tesitura de mi voz y mi dicción, insinuando que podía dedicarme al canto, pues tuve facilidad para aprender el italiano y el francés de las partituras de las arias. Con lo que nunca pude fue con el alemán, pero me las ingenié para interpretar algunas cantatas o “lieders”.
Como cada año, organizó la presentación al público de los mejores alumnos en el Teatro Nacional.
Después de mis dos años de estudios, también fui seleccionado: sabía de memoria lo que me correspondía, sin necesidad de leer las notas, me sentía muy seguro, pero al entrar al escenario, con todas las luces sobre mí y la oscuridad del resto del teatro, el miedo me invadió y tuve dos o  tres errores.
Fui descalificado y el maestro me explicó que lo que tenía era
pánico escénico, que a muchos de los grandes cantantes les había ocurrido y que estaba seguro que al año siguiente lo habría superado. Yo le aclaré que seguiría con sus clases porque a mí me gustaba la ópera. Pero que nunca más subiría a un escenario a cantar, como fue.
Al maestro Bermejo le debo el haber conocido lo maravilloso de la música y el haber disfrutado de las voces extraordinarias de los más destacados cantantes, pero nada comparable a la emoción indescriptible de haber escuchado en vivo a Enrico Caruso desde la galería del Teatro Nacional, en su interpretación de “Una furtiva lágrima” cuando vino a México.
ENRICO CARUSO
Esto me llevó a comprar un fonógrafo y algunos discos de Caruso, aunque agudizaba mucho las voces, me duró mucho tiempo.
Muy a mi pesar, tuve que abandonar mis estudios de canto, aunque no la práctica, porque seguí cantando hasta quedar imposibilitado.
Había nacido mi hermanita Cecilia cuando yo tenía trece años, y fue el segundo gran amor de mi vida. Siempre fue muy bajita y endeble, lo que la hacía parecer desvalida y despertó en mí el impulso de protegerla siempre, pero a su tiempo demostró una gran entereza y fuerza de carácter. También para ella, su debilidad fuimos mamá Remeditos y yo.
Siendo Cecilia muy pequeña (dos o tres años), le avisaron a mi madre que el doctor Maíz había sufrido un ataque al corazón y que estaba grave, aunque los médicos del hospital lo estaban atendiendo y ella salió corriendo a verlo.
Cuando regresó, no tuve que preguntarle nada: supe que el doctor había muerto.
El velorio fue en la casa, pero no pude acompañarla al entierro porque tenía que cuidar a la niña, pues aunque algunas señoras, esposas de los médicos, se ofrecieron a cuidarla, ella no aceptó.
Nuevamente el mundo se vino encima: ella no tenía trabajo y lo que yo ganaba copiando documentos, no era nada.
Felizmente recibió del hospital algún dinero, además de lo que su marido tenía ahorrado; con eso pasamos un corto tiempo.
De inmediato mandó hacer una placa en que se anunciaba como “Modista de Alta Costura”, pero pasaban los días y no aparecía ninguna señora interesada.
Yo dejé mis clases de canto y la Academia de Comercio, pues ya no podía pagarlas y además, tendría que esforzarme más en las copias.
Cuando por fin apareció la primera señora fue día de fiesta para nosotros, aunque sabíamos que no era suficiente con una sola clienta.
Nuevamente apareció mi Angel Guardián, el señor Hinojosa, con quien la amistad se había estrechado.
Hacía poco se había casado y  nos había invitado a su boda, a la que todavía asistió el doctor Rubén. Su mamá era una señora muy dulce y bondadosa que nos recibió como si fuéramos de su familia y en cuanto a su esposa, la señora Emilia, siempre demostró gran interés y afecto por nosotros.
Los tres nos acompañaron cuando murió el doctor y en el novenario de rosarios.
Un día fue a vernos el señor Hinojosa para proponernos un trabajo para mí.
-      Se trata de una cosa muy humilde, porque no hay sueldo, pero en el Palacio de Correos hay algunos muchachos que trabajan de mensajeros entre las oficinas y los empleados les dan algunos centavos. No se trata de mozos, porque ellos sí van a la calle a comprar lo que se les pide, pero los mensajeritos sólo van de una oficina a otra. Esto es bueno porque con el tiempo, si se da a conocer, don Miguel puede tener un empleo ahí mismo, máxime si saben que está estudiando  Teneduría de Libros.
 Para poder ir bien presentado, mi mamá me arregló un traje y una camisa del doctor Rubén, también usé una de sus corbatas y una cachucha de paño, a la que hubo que córrele un ojillo porque me quedaba grande. En aquella época un caballero debía andar con la cabeza cubierta.
Después usaría su sombrero Tardán, hasta que pude comprarme uno en la misma tienda.
 Continuará…
Maestra Laura Martha Chávez Carrión.